miércoles, 2 de marzo de 2011

¿Con quién hablo?

En muchas ocasiones tenemos que comunicarnos telefónicamente con personal de empresas o diversos organismos públicos por distintos motivos.
Quizás parezca un detalle menor, pero es importante saber con quién uno habla; a todos nos habrá pasado de llamar a algún número de atención al cliente de alguna empresa de telefonía celular y que nos digan: "Buen día, mi nombre es xxx, ¿en qué lo puedo ayudar?" Desde ese mismo momento, xxx, pasa a ser el representante de la empresa, o lo que es lo mismo, el intermediario entre yo, (consumidor, cliente) y la institución.
Ahora bien, si sucede algún error en la información que nos brinda xxx, si no sabemos su nombre ni apellido ¿cómo reclamamos eso?
Distinta es la situación si, por ejemplo, llamamos a la empresa "Termo SA", hablamos con Mónica Hongo, y no dice que la factura de mi servicio no está vencida y sin embargo, sí lo esta; en este caso podemos ir a la empresa y pedir hablar con su supervisor o el Gerente y decir: "Hablé con Mónica Hongo y me dijo que mi factura no estaba vencida cuando sí lo está". Un ejemplo insignificante, pero válido.
Un ejemplo mejor: estamos en una parada de colectivo y de repente los colectivos no pasan; a nuestro lado un semáforo y un inspector de tránsito trabajando (a veces lo hacen). Preguntamos:
Transeúnte: "Disculpe, ¿usted es inspector de tránsito?
Inspector de Tránsito: Sí.
T: ¿Su nombre es?
IT: Julio Peralta.
T: ¿Por dónde están pasando los colectivos?
IT: No sé señora, ni idea, yo solo estoy dirigiendo el tránsito.
T: Pero si está dirigiendo el tránsito sabrá por lo menos por dónde están yendo los colectivos, si no pasan por acá por dónde están pasando.
IT: No, no sé.
T: Le recuerdo que yo soy quien le paga el sueldo y usted a mí me debe información de servicio.
IT: ¿Qué dice?
T: Buenas tardes".

Con esos datos, el día siguiente podemos ir o llamar a la Municipalidad y hacer el reclamo con el área respectiva teniendo un dato con quién hablamos, dónde, y cuándo.

Si no nos involucramos no pidamos después que nos cumplan...
no estamos en épocas de grandes funcionarios ni mucho menos grandes gobernantes a nivel municipal, provincial y menos nacional, ergo, hagamos nosotros cumplir nuestros derechos como ciudadanos y hagamos que a quienes les pagamos los sueldos nos cumplan con su trabajo y con sus servicios. Si todos pidiéramos nombres y apellidos,  si fuera una costumbre cultural, todos se cuidarían de dar datos erróneos, por temor al escrache.

Moraleja: PEDIR SIEMPRE EL NOMBRE DE LA PERSONA CON LA QUE HABLAMOS, YA SEA PERSONAL O TELEFÓNICAMENTE.

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